Terminó el año 2015 y comenzó el 2016. Oportunidad de dar un repaso a lo que nos aconteció durante los doce meses que acaban de cumplirse, así como de echar a andar la imaginación, siempre tratando de estar con los pies en el presente.

Hacer un recuento de los 365 días recién terminados, fijar propósitos o resoluciones para los nuevos días que comienzan (adelgazar, conseguir mejor trabajo, viajar, ser más amable…) o agradecer: son pensamientos que suelen surgir durante el periodo en que finaliza un año y comienza otro. A unas personas más a otras menos, brotan las chispas de repasar después de terminar algo y de imaginar antes de comenzar otra etapa.

Como sea, al cumplir los doce meses que conforman un año, es recomendable detenerse, para reflexionar e imaginar. Paradójicamente, esta introspección personal y, también, esta comunicación espiritual, se realiza en medio de las fiestas navideñas, de fin de año y de Reyes.

Así, en esta reflexión de fin y comienzo, nos preguntamos: ¿Quién era yo 12 meses atrás?, ¿qué metas cumplí?, ¿qué fue lo que más hice durante el año?, ¿qué me gustó y disgustó de mí y de los otros?, ¿qué me marcó?, ¿qué errores cometí y qué aprendí de ellos?, ¿estoy trabajando en aquello en lo que creo o me estoy conformado con lo que estoy haciendo?, ¿cuáles son mis deseos para el nuevo año?…

Además de reflexionar y desear, también podemos agradecer lo que recibimos y recibiremos en el pasado, el presente y el futuro. Podemos agradecer, incluso, a «Las cosas que no hacemos», como se titula aquel breve cuento del escritor argentino Andrés Newman (Buenos Aires, 1977), y en el que el narrador comienza diciendo a su ser amado: “Me gusta que no hagamos las cosas que no hacemos.” Y continúa: “Me gustan las guías de viaje que hojeas con esa atención que tanto admiro, y cuyos monumentos, calles y museos no llegamos a pisar, fascinados frente a un café con leche. […] Me gustan las lenguas que quisiéramos hablar y soñamos con aprender el año próximo, mientras nos sonreímos bajo la ducha.” Lo que el narrador está tratando de decir, entrelíneas, a su amada, es que lo que más le gusta, hagan o no las cosas, es estar con ella en el pasado, el presente y el futuro. “Me gustan todos los propósitos, declarados o secretos, que incumplimos juntos. Eso es lo que prefiero de compartir la vida, La maravilla abierta en otra parte.”

Para finalizar un año y comenzar otro con buen pie, probemos una forma creativa de hacer un balance, ¿cómo? tomando en cuenta nuestro propio pasado, presente y futuro.  ¡Seguro que el resultado será muy revelador!