En un video el británico Christopher Clouder –autor de libros sobre innovación educativa, maestro; experto en educación socioemocional, creatividad y pedagogía Waldorf– cuenta que vivió una infancia difícil tras la Segunda Guerra Mundial, ya que el Reino Unido quedó devastado. No obstante, en su adolescencia tuvo la feliz fortuna de “cambiar de escuela y acudir a una muy creativa, llena de arte, artesanía, teatro, música”. Y fue allí donde verdaderamente él aprendió a tener confianza en sí mismo.

En aquel colegio, en vez de ser temeroso y disciplinado, Clouder aprendió a saber lo que puede hacer y decir. Sin embargo, no fue consciente de esto, sino que hasta muchos años después. “Con el paso del tiempo te das cuenta de los dones que has recibido. Todos somos creativos y lo somos continuamente”, puntualiza. Y añade que la mayoría no es consciente de eso, pero que se refleja en lo que hacemos cotidianamente: en la manera en usamos el lenguaje o hablamos, en cómo nos vestimos o en nuestros gestos. Y, por ejemplo, cuando nos preguntan algo, buscamos recursos para responder; aunque también podemos crear nuevas frases, nuevos pensamientos o nuevas ideas.

Para Clouder, somos creativos día a día, de la noche a la mañana; sin embargo, nuestro objetivo debería ser que fuéramos conscientes de eso, “sobre todo en el aula”.

Así mismo, Clouder explica que el arte es difícil; no obstante, el esfuerzo intelectual que exige hacer una obra artística ayuda a fortalecer las conexiones cerebrales. Por ejemplo, tocar un instrumento musical no es sencillo, lo debemos de practicar continuamente. Mientras que “las cosas fáciles y cómodas no requieren esfuerzo y, por lo tanto, no potencian nuestras habilidades”.

Cuando un niño, según Clouder, trabaja el arte y las manualidades, es muy probable que tenga más capacidades para adaptarse a las variadas situaciones que se encontrará a lo largo de su vida.

“Los niños que han disfrutado de una educación artística no sólo destacan en este ámbito, sino también en el plano emocional, social y académico”, asegura Clouder.

Clouder también resalta que es maravilloso que hoy día vivamos en una sociedad multicultural, y que no debemos volver a la homogeneidad. “Cada país tiene su manera de hacer las cosas, y deberíamos conocerlas, disfrutarlas y aprender a trabajar con ellas; pero nunca reducirlas a una única fórmula para todos: eso empobrece el mundo”. Así, el maestro concluye: “No hay receta para la creatividad, ni para la educación emocional y social”.

Christopher Clouder impartirá la conferencia “Educación Socioemocional, Hacia un Movimiento Global”, este próximo 17 de noviembre de 2015, a partir de las 11:00 horas, en el Exconvento de San Hipólito (Av. Hidalgo 107, Col. Guerrero, Del. Cuauhtémoc, México, D.F., C.P. 06300), y dentro del marco del encuentro Diálogos para ser, aprender y convivir,