Se dice que los Dioses crearon todas las cosas en la Tierra y al hacerlo, a cada animal, a cada árbol y a cada piedra le encargaron un trabajo. Cuando ya habían terminado, se percataron de que necesitaban también a un encargado de llevar sus deseos y pensamientos de un lugar a otro.

Necesitaban un mensajero.

Como ya no les quedaba ni barro ni maíz para hacer más seres, tomaron una piedra de jade y con ella tallaron una flecha muy pequeña, entonces soplaron sobre ella y la pequeña flecha salió volando. Y la flecha…cobró vida, pues los dioses habían creado al x ts’unu’um (colibrí).

El colibrí nació tan frágil como bello, y podía acercarse a las flores más delicadas sin mover un solo pétalo, sus plumas brillaban bajo el sol como gotas de lluvia y reflejaban todos los colores del arco iris.

El colibrí lleva de aquí para allá los pensamientos de los hombres.

Si alguien te desea un bien, el colibrí tomará ese deseo y lo llevará hacia ti. Ahora ya sabemos qué sucede cuando un colibrí está cerca de nosotros.

Cultivemos la tradición oral y rescatemos la riqueza cultural de nuestros ancestros.

¿Te sabes alguna leyenda?