“Amo el canto del zenzontle,
pájaro de las cuatrocientas voces.

Amo el color del jade,
y el enervante perfume de las flores,

pero lo que más amo es a mi hermano,
el hombre.”

En estos fabulosos versos, el poeta Nezahualcóyotl, monarca de la ciudad-estado de Tetzcuco en el México antiguo nos deja entrever su amor por las aves, las piedras preciosas, la naturaleza, así como un auténtico y profundo sentido de hermandad: “lo que más amo es a mi hermano el hombre”.

A través de la lectura de este poema podemos reconocer los valores implícitos que se transmitían en las civilizaciones pasadas. Su sencillez, belleza y significado nos permite echar un vistazo a la educación de aquel entonces. Y quizá nos preguntemos ¿Cómo habrá aprendido el arte de la poesía este gran monarca?.

Antiguamente el papel que jugaban la poesía, el canto y la danza en la educación de los niños era preponderante, incluso, existía una institución especializada en su enseñanza y difusión el: Cuicacalli, pues los aztecas, además de considerar la poesía como un juego de palabras y una forma de difundir la lengua culta, creían que era un medio para comunicarse con los dioses. Para ellos, la poesía era “flor y canto”, este fundamento era la respuesta a las preguntas que se hacían los sabios “tlamatini”: ¿Qué es la vida?, si somos tan efímeros, ¿De qué manera nos podemos comunicar con los dioses y participar de su inmortalidad?. Justamente, a través de la belleza vuelta símbolo, de la flor y de la palabra verdadera: el canto.

Pensaban que la poesía era lo único que realmente los acercaba a la divinidad y los transformaba incluso en parte de la esencia divina, única posibilidad de asegurar la existencia para siempre. [1]

Vale la pena preguntarnos ¿Qué tan importante es para los adultos fomentar el gusto por el canto, la danza y la poesía en nuestros niños?, O bien, ¿Cuánto tiempo se dedica en las escuelas a desarrollar habilidades en estas bellas artes?. Poner sobre la mesa estos temas es una excelente oportunidad para comenzar a hacerlo, pues el desarrollo estético de nuestros hijos y alumnos se enriquecerá cuando los acerquemos a actividades en las que puedan aprender a cantar, escribir poesía y bailar.

[1] Tipos de escuela en el México antiguo