“Observar aves es una actividad recreativa que enriquece la vida de quien tiene la paciencia y curiosidad de dejarse maravillar por las distintas especies que surcan el cielo”

¿Quién no ha soñado en alguna ocasión que puede volar? Los pájaros son aves milenarias que han sido fuente de inspiración para el ser humano. En la mitología griega nos encontramos con la historia de Ícaro, cuyo padre, Dédalo, enlazó plumas con cera simulando las alas de un pájaro, permitiendo a su hijo emprender el vuelo. Alguien que también se inspiró en el vuelo de las aves, fue el célebre artista Leonardo Da Vinci, quien diseñó prototipos de máquinas voladoras y que al respecto dice: “Define primero el movimiento del viento y luego describe de qué manera los pájaros se gobiernan en él, sólo con el simple equilibrio de sus alas y de su cola”

¿Qué tienen en común Dédalo y Da Vinci? Que ambos eran expertos observadores de las aves. Su capacidad para observarlos con detenimiento y su grandiosa imaginación los llevó a lograr extraordinarias creaciones.

Hoy también podemos convertirnos en grandes observadores de los pájaros, para ello contamos con una herramienta inigualable, el libro Sal a pajarear, una guía de campo que nos lleva de la mano para conocer distintas especies de aves en la Península El Tamarindo y áreas aledañas, en el estado de Jalisco y en la Península de Yucatán.

Salir a dar un paseo y abrir nuestra percepción con la intención en mente de conocer y poder nombrar los distintos tipos de pájaros que observamos, puede ser una práctica de campo que indudablemente cambie la manera en la que nos relacionamos con estas bellas aves.

Les invito a poner especial atención en detalles como su pico, el color de sus plumas, su tamaño o la forma en que emprenden el vuelo y sobre todo, disfrutar la experiencia. ¡Estoy segura que se sorprenderán de la enorme diversidad de aves que existen!

Para conocer más sobre Sal a Pajarear visiten el siguiente link

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