En la tradición occidental, los griegos fueron los primeros que plantearon la idea del ser humano en potencia. Aristóteles creía que cada ser encerraba en sí mismo un conjunto de capacidades o potencialidades, y por potencia comprendía a la capacidad o aptitud para llegar a ser otra cosa, para adquirir una determinación o forma.

Continuando con este idea, en el Renacimiento, diversos artistas plasman a través de sus pinturas y esculturas este concepto. Por ejemplo, en las obras del artista renacentista Miguel Ángel, percibimos que el ser humano es una materia prima que se tiene que pulir y esculpir para llegar a ser lo que está en él.

Es importante hacer visible que en este esculpir, crear y transformarse, no sólo el ser humano se desarrolla, sino que el Arte es un vehículo poderoso que juega un papel importante dentro de este proceso.

Es así, como a través de las artes aprendemos y ampliamos nuestra visión de lo que es posible en el mundo.